Zona de Tolerancia

“El ser puta no implica perder los derechos laborales.”

Con el inicio del trabajo sexual en la zona de tolerancia en Tijuana, se presentan otros fenómenos en cuestiones de oportunidades lucrativas al igual a las oportunidades del mundo del crimen organizado.  

Mujeres Organizadas

  En un cuartito de un restaurante de mariscos, las Magdalenas nos relataron sobres sus triunfos en contra de imposiciones por parte del gobierno y sociedad. Al contrario de las Barbies y mujeres transgeneros en la zona, las Magdalenas no lucían como el estereotipo de una trabajadora sexual, ni más una aventurera.

  Las Magdalenas llevaban un vestimento más conservativo en cuestiones de sensualidad al igual de clase. Por la mayoría, las Magdalenas tienen hijos, cuyos en muchas ocasiones no tienen idea a lo que se dedican.  Esto es posible ya que por lo normal se dedican a trabajar de día.  

  La organización se creó en apoyo contra las injusticias que ellas sufrían como trabajadoras sexuales.  Aunque llegaron a alejarse de sus padrotes, el gobierno en forma tomo este papel al implementar sanciones y cuotas con parte del centro de salud del municipio.

  Las trabajadoras eran de reportarse una vez al mes para recibir una revisión médica en prevención a enfermedades de transmisión sexual. Ellas nos explican que con nuevas fianzas se introdujeron nuevos padrotes; el costo inicial para recibir permiso de trabajar sexual de 2 mil pesos más 680 pesos mensuales por los servicios médicos y actualización de su permiso.  El costo es alto al comparar sus precios ya que aprendemos que en promedio las Magdalenas cobran unos 200 pesos por 10 minutos de trabajo. Entre otras luchas están otros temas entre un mundo de corrupción.

  Dentro de la organización se apoyan entre 70-80 mujeres de la zona de tolerancia.  En parte de la organización las mujeres forman consciencia política y social. En el transcurso de los años estas mujeres se empoderaron, se educaron y más importantemente se organizaron. En la mayoría las mujeres migraron del sur de México dejando familia atrás para oportunidades lucrativas.

  Para las mujeres tener un padrote era un infierno.  Las tenían atrapadas en un mundo de prostitución y con el autoestima pequeño.  Las mujeres explotadas se apoyaron las unas a otras en el esfuerzo de dejar poco a poco a el fenómeno de los padrotes y el crimen organizado.

  La vida de miseria y pobreza las llevo a este tipo de opción laborar, pero como nos comenta una de las Magdalenas, “El ser puta no implica perder los derechos laborales.” 

  Aunque el turismo sexual brinda un alto porcentaje para la ciudad fronteriza, las trabajadoras sexuales reciben la espalda de la clase social. En una cultura patriarcal y típicamente misógina, las mujeres al fin y al cabo vienen siendo las maltratadas y penalizadas en la zona de la tolerancia. A el consumidor no se le requiere una tarjeta comprobando el no estar infectado con una enfermedad de transmisión sexual.

Gringos y Extranjeros en la Zona Norte

  Al llegar a lo más exclusivo de la zona norte el tijuanense suele ser representado en cuestiones de forma laboral. Los extranjeros se convierten en la mayoría de la clientela.  Cuando uno piensa de extranjero en Tijuana, se puede llegar a suposición que consiste en una mayoría de clientela proveniente de los estados unidos. Al contrario, el turismo sexual atrae a personas de todo el mundo. Al darle recorrido a el club más exclusivo de la zona los asiáticos y árabes llenaban el lugar. Al contrario de los reglamentos en lo que cabe el típico, mejor conocido en los estados unidos como strip club, la clientela era en la mayoría masculina, y el contacto entre ellos y las fichadoras era más íntimo e agresivo. 

  Un hombre le besaba el trasero a una bailarina; esto me llevo escalofríos por la espalda. Aunque apoyo a la decisión de las mujeres de esta zona, no puedo evitar el sentir un asco en cuestión de los sujetos que buscan ese tipo de diversión. Yo no suelo ser una persona conservativa, o de mente cerrada. Esta experiencia me abrió los ojos y me dejo un poco confundida en cuestiones de mis sentimientos en lo que cabe este tema. Por una razón, esto no lo sentí cuando pasamos por lugares de la clase obrera. Sera un resentimiento a los extranjeros y su forma de explotar a la mujer mexicana? 

Puede ser así.

Los persignados

  Ya que estamos en el tema de asco.  Me encanta darle luz a los que viven en las obscuras de la zona.  En especial me interesaron las confesiones de las mujeres internadas en el centro de rehabilitación exclusiva para mujeres transgénero.  En una sociedad de política muy conservativa, la zona brinda diversión para muchos a los que representan y se dedican en predicar en contra del labor sexual.

  Entre los persignados, igual se encuentra la fuerza policial, cual se enreda en la zona por cuestiones de extorción, protección y en sus frecuente ocasiones como clientela. Un circulo de hipocresía, pero como vemos las trabajadoras lo ven como un resquicio cómico entre ello.

  Aunque las mujeres están organizadas y toman en cuenta los riesgos de la zona, si se presentan situaciones no esperadas. Por ejemplo, en el tema de un cliente misógino, que en su momento de odio a la mujer pueden llevarse a golpear a la trabajadora sexual.  Este tema se escuchó entre las varias trabajadoras con cuales tuvimos la oportunidad de platicar.

Barbies

  Durante mi tour de la zona norte, lo que más me llamaba la atención era el contraste entre las trabajadoras sexuales. Por lo común el estereotipo de trabajadora sexual se supone que es una mujer de vestimento provocativo, que a lo más central de la Coahuila es justo así. Las mujeres trabajando en los lugares más exclusivos solían llevar una mirada más orgullosa que a otras mujeres en los primeros antros que visite de clase media. En lo particular, las mujeres trabajando en el más cotizado, Hong Kong, llevaban su mirada en alta y caminaban con seguridad en sí mismas. Sin embargo, las mujeres en el Club Fracaso, se veían arrinconadas y con un tipo de pena o angustia. 

  Las mujeres entre los lugares más comunes con clientela de clase baja parecían tener más de los 30 años de edad. En cuestiones de menores de edad, es obvio que este mundo está lleno de menores. Las niñas trabando en esta zona, aunque se dice que no, están en filas en las afueras de los hoteles y antros. Sus caras tienen la inocencia de niña. Me gustaría aprender más sobre ellas, y por qué cuestiones son las que terminan escogiendo este tipo de vida tan pequeñas. 

   Se toca mucho el tema sobre las drogas en el mundo del trabajo sexual. Como nos platicaron las mujeres organizadas del grupo Vanguardia de Mujeres Libres María Magdalena, el uso de droga se ha introducido a las trabajadoras sexuales. Por lo que ellas nos sugieren, un buen porcentaje de las barbies están en un ciclo de droga en cual su trabajo es simplemente para complacer su adicción. Las mujeres de esta organización, compartieron sus preocupaciones en cuestión.

Entre dos conflictos; La comunidad LBGT y adicción

  Entre las mujeres en el mundo del trabajo sexual, también se encuentran las mujeres transgenero de la Coahuila. Nuestra visita a un centro de rehabilitación nos dio la oportunidad de aprender sobre la vida, tragedia y batallas que sufren las mujeres trangenero en general al igual a las que se dedican en trabajar en la Zona Norte. Para estas mujeres en específico, el trabajo y dinero que les brindaba la zona norte y diversidad en clientela era para favorecer el mundo de alto consumo de droga en cuyas ellas vivían. 

  Por la mayoría las mujeres transgénero que conocimos no estaban controladas. Ernesto, nos platicaba con emoción, sobre su introducción al mundo del trabajo sexual.  Como su propio jefe, él se conectaba con sus clientes por uso de las redes sociales. Después de un tiempo con este tipo de negocio fue cuando se presentaron un grupo de padrotes ofreciéndole protección. Otras implicaciones se prestaron al momento de ligarse con un padrote, las mujeres ya entraban a un mundo del crimen organizado en donde contribuyan a asaltos y violencia en contra de sus clientes. Esto en un triángulo incluyéndolas a ellas como la cara e introducción, después a la policía como protección y a los padrotes como los negociantes.

  Diferente a las María Magdalenas, las mujeres del centro de rehabilitación Mariposa, no temían darnos los detalles en cuestiones de su clientela, consumo de droga, y números de ejercicios al día. Note que al platicarnos la directora del centro de rehabilitación se decepcionaba, Ernesto platicaba sobre su vida anterior como una aventura que extrañaba.  Aunque mis deseos son los contrarios, por su forma de platicar sobre su adicción y su vida como trabajadora sexual, presiento que Ernesto tal vez no esté lista para terminar su rehabilitación.

  Kenia tenía una historia más violenta. Después de varias veces de internarse y volver a salir a la zona norte, ella había regresado a el centro en resultado de recibir una gran golpiza. Por cuestiones de estar a punto de la muerte, Kenia se veía más determinada en recuperarse y poner un alto a su adicción. El golpe mas fuerte para Kenia era el tener que vestirse de niño en su esfuerzo para encontrar trabajo y seguir adelante.

Las implicaciones de la Zona Norte

  Parece ser que la Zona Norte y sus problemas se han extendido a otros extremos de la ciudad.  La Zona Norte no solo se revela como un centro para entretenimiento sexual pero al igual como el centro de la actividad criminalizada.

  Otra implicación que se puede relacionar con la zona norte es el tema del VIH, cuyo se transcurre con el índice de adicción y alto uso de droga al igual a corrupción entre el trabajo sexual.  La directora del centro de rehabilitación nos comenta sobre la crisis que la ciudad de Tijuana sufre, ya que no se le ha tomado en cuenta los riesgos y altos niveles de contaminación.

  Para el tratamiento de VIH o SIDA, una persona tiene que viajar lo que ella describe como veinte millas afuera de la ciudad. Para una ciudad con altos niveles de personas infectadas con el VIH, un centro de tratamiento no es lo suficiente. 

  Las personas que se han hundido en el mundo clandestino de las drogas y crimen se han dejado en el olvido y sobreviviendo de lo que es hoy en día la  Zona Norte.

 


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Marlyn is a fronteriza woman from El Paso, Texas. at one point, aspiring journalist who spent a couple months in a spanish tv studio realizing she wasn't square enough for the gig.

she packed up her 2 dogs and ventured out to california where She spends her free time advocating for women and frontera issues.